miércoles, 10 de julio de 2013

CHALUPAS




Páramo que fue parte de  la gran hacienda perteneciente a las familias Plaza Lazo, que se extendía desde lo que hoy es Pastocalle , Tanicuchi, Lazo hacia el Oriente por Mulaló, toda la parte sur del volcán Cotopaxi hasta llegar a la cordillera de Chalupas.


Está situado al extremo sur del volcán Quilindaña rodeado por el Cerro el Morro al Occidente es una subcuenta del río Napo se encuentra atravesado por el río chalupas y sus afluentes, su ortografía es la de una fértil llanura paramera  donde podemos encontrar grandes colinas, lagunas quebradas y riachuelos de aguas cristalinas pobladas de truchas, y un rica fauna silvestre como son venados conejos, lobos, cóndores, osos, dantas y más especies pequeñas todas estas especies como  en todos los páramos necesitan de la protección de personas e instituciones ya que se encuentran en peligro de extinción causados por personas inescrupulosas y cazadores furtivos que han destruido la rica fauna existente, que si no lo protegemos ahora solamente será parte de un hermoso recuerdo. Su flora es también variada en su mayoría cubierto por pajonales, hiervas silvestres, en los montes tenemos pantza, jata, romerillo, también una rica fruta paramera como es la chihuila, y la flor que crece en la parte más alta de la serranía llamada hurcurosa de una deslumbrante belleza.

Los páramos al estar cuidado por su propietarios y pastoreado por los animales de forma sostenida no constituye ningún peligro de destrucción para su entorno natural, por el contrarío es un beneficio en cuanto a la fertilización del suelo para que se mantenga una buena capa vegetal, esto se demuestra porque durante cientos de años  se ha realizado esta actividad y los suelos han mantenido su diversidad sin destrucción alguna.

viernes, 5 de julio de 2013

PARTE III: El Chagra en su Medio y El Rodeo.

EL CHAGRA EN SU MEDIO


En estos lugares el mítico Chagra fue dando forma a su conformación de tener amor a su tierra propia y autóctona y también saber manejar con destreza un animal que antes no lo conocía como es el caballo, y dominar al toro bravo de lidia haciendo suya esa identidad mestiza de trilogía compuesta entre la persona, el caballo y el toro, que fue acomodando de acuerdo a sus necesidades y diríamos con mucho orgullo que si los españoles nos trajeron el caballo, el toro, la montura, nosotros pusimos los hombres, la tierra y sus conocimientos para dar forma y autenticidad con términos, nombres y aspectos de necesidades propias de acuerdo a nuestra naturaleza para convertirlas en propias del Pedregal y sus chagras, así como son las pajas del páramo, las ramas del monte, el agua cristalina que nace en sus peñas, como las montañas, sus nieves y las nubes que se confunden en el infinito cielo tienen sus propios apellidos de su querida tierra. Algunos de ellos son  Veloz, Changoluisa, Morales, Camacho, Jaguaco, Caizapasto.

La idiosincrasia autentica y destreza lo adquiere desde que se encuentra en el vientre de su madre para demostrar su habilidad innata durante el transcurso de su vida y de esta manera hacer honor al refrán de “Que el chagra pedregaleño nace con el cabresto bajo el brazo".

Según testimonios de los antiguos pobladores se cree que los habitantes  de estos sectores llegaron con la introducción de la ganadería, ya que fueron todos mestizos en vista que no se tiene ningún testimonio fehaciente que en este lugar se hablo el idioma quichua y que siempre se hablo el castellano.


EL RODEO



Los rodeos de la hacienda El Galpón entre los años 40, 50 y 60 fueron los más nombrados de la época ya que duraban entre 15 y 20 días, se los realizaba cada año para el cual los chagras se preparaban muy bien para pasar durante ese tiempo fuera de casa ponían a punto sus caballos, aperos y charnelajes y lo que es mas primordial el cucayo que generalmente consistía en productos “secos” como es el tostado, pinol, queso debidamente aliñado y salado para que no se dañe, tortillas de maíz que eran de sal y de dulce, eso era lo básico. También los mayores se aprovisionaban del infaltable “traguito” que lo llevaban en un zurrun, algunos una botella de Mallorca y otros una botella de gallito, y  los infaltables tabacos progreso que eran de envolver.

El día de salida al rodeo era prácticamente una emoción desbordante porque todos habían esperado ansiosamente esa fecha, las mujeres acomodaban los cucayos en las alforjas y argenas, los hijos que ayudaban a coger los caballos, ensillar a poner las vetas por que se llevaba por lo menos 3 de ellas para emergencia en fin todos ayudaban a los rodeantes cada uno llevaba 4 o 5 caballos. A la hora fijada en el patio central de la hacienda se reunían todos para recibir las ordenes del mayordomo general  de lo que se acuerda la gente fueron los Machacheños Nicolás Albuja, luego su hijo Enrique Albuja, quienes eran los encargados de las disposiciones del trabajo que se realizaría durante todo el rodeo.
Ya dado la orden de salida la gente estuvo a cargo del mayoral de la hacienda igualmente se acuerdan de los mayorales Juan Antonio Veloz, luego su hijo Elías Veloz Jácome que tuvo este cargo por muchos años. La caravana que tenía un número aproximado de 40 a 50 montados llegaba hasta el sitio llamado Mudadero denominado así porque ahí se cambiaban de caballos y también se distribuían los grupos de chagras que irían a los diferentes sectores donde se efectuarían las dormidas ya conocidas en los siguientes sitios Chamilco, Zanjamachay, Pullurima, Jatabamba, Gualpaloma o Alumix, al día siguiente todos se levantaban muy madrugado tomando un sunfazo y empezaban a bajar el ganado de los filos altos hasta los sitios bajos donde se iba encontrando con el resto de compañeros para encaminar con las partidas de reses hasta los corrales del Valle.

Este trabajo lo realizaban todos los días que duraba el rodeo en diferentes lugares hasta completar los días señalados de trabajo, finalmente los últimos días se encerraba toda la gruesa en los corrales del Valle para señalar, marcar, curar y escoger el ganado, en esta ocasión se hacía presente el dueño con botellas de Mallorca Guayaquil para brindarles a sus trabajadores, luego los toros y vacas escogidos para la venta serán llevados hasta la hacienda El Galpón y luego a Tambillo, y el resto del ganado serán devueltos al páramo hasta el próximo rodeo.

También es digno de notar que en esta  hacienda el ganado caballar alcanzo rápidamente el aumento de su población especialmente por toda la llanura que hoy comprende  el parque nacional Cotopaxi donde hasta hoy podemos encontrar algunas ejemplares.

                            
En épocas anteriores fue necesario también  realizar rodeos anuales de potros cerreros que se encontraban remontados en los páramos. Entre varios montados se les recogía luego de agotadoras corridas con las que se iba dominado a los potros para encerrar en los corrales de San Francisco y Proaño de la hacienda el Galpón , allí se escogía los ajenos aparte , otro grupo  para el amanse y otros para ser vendidos ,estos trabajos se los realizaba  en los años 1940 a1970 .La mayoría de caballos de vaquería que utilizaban en estas épocas eran amansados estos  potros por los mismos chagras que tenían su habilidad y fortaleza para dominar a estos animales, que por ser crecidos al aire libre y en forma salvaje fue muy difícil su adiestramiento, pero que una vez logrado este propósito se convertían en caballos adecuados y precisos para efectuar los trabajos en el paramo, porque  su contextura es perfecta un tamaño mediano, seguridad para caminar en los pajonales ,conocedores del sitio , resistentes al clima adverso del medio, tenaces para cabalgar por mas de8 horas diarias y otras ventajas mas lo convirtieron en el animal de confianza para el chagra que se sintió seguro para salir a sus rodeos en este tipo de caballo criollo se podría decir  que el  pedregal tubo su propia raza  paramera  llamado   “caballo Valleño”, con sus distintos colores tales como: Chaguar, tordillo, alazán, bayo, moro, rosillo, castaño, etc. Que contrastan con el verdor de sus campos.

Escrito por: Fabián Veloz
Publicado el 23 de Julio de 2011 en el Periódico Tierra Grande. 

CONFORMACIÓN DE LAS HACIENDAS

PARTE II.  CONFORMACIÓN DE LAS  HACIENDAS

Según testimonios de pobladores que habitaron en esas épocas nos han contado que posiblemente a partir de este suceso este territorio se dividió en varias haciendas, como son Guitig, San Miguel, El Porvenir, Santa Ana, El Galpón, Yanahurco, y Secas entre las más grandes.


  • La hacienda Guitig se dedico más a la agricultura y a la ganadería de leche.         
  • La hacienda San Miguel  practico la agricultura y ganadería de carne y leche.
  •   La hacienda Santa Ana se dedico a la ganadería de carne, para la cual introdujo la raza Hertford.
  •  La hacienda Yanahurco se dedico a la crianza de ganado criollo bravo.
  •   La hacienda Secas se dedico también a la cría de ganado criollo bravo.
  •   La hacienda El Porvenir cuyos dueños fueron la familia Gangotena, se dedico a la cría de ganado. puro de casta brava, con vaquillas y sementales traídos de España para producir ejemplares que fueron los mejores de su época presentados en la plaza de toros de Iñaquito.
La hacienda El Galpón del Pedregal como iniciadora de la introducción de ganado vacuno y de caballos siguió con el crecimiento y expansión de estas especies por toda su amplia extensión  territorial. Posteriormente paso a manos de la familia Chiriboga y es así que se da la fama de ser la primera en tener toros bravos de media casta que son muy conocidos en todo el Ecuador con su propietario el popular Pacho Chiriboga, cuyos toros fueron lidiados en la primera plaza de
Quito, donde hoy es la plaza del teatro, y posteriormente en la querida  plaza Arenas, cabe destacar que los toros eran llevados desde el Pedregal hasta la hacienda la Merced de Tambillo, esta caravana de toros estaba compuesta por unos 60 a 80 toros  que iban arreados por unos 20 a 30 montados, siempre a una prudente distancia delante de ellos iba el bocinero mayor asiendo sonar el instrumento en señal de alerta para que la gente que se encontraba en el camino pueda ponerse a buen recaudo esta labor lo desempeño durante muchos años el conocido chagra Pedro Changoluisa, que tenía la costumbre de generalmente estar montado en una mula o en un macho. En Tambillo los toros eran probados su bravura, los “buenos” se los llevaba a la plaza de Quito y los, “malos” para faenar en los camales.
El viaje del ganado que era destinado para faenar, se les escogía los mejores ejemplares en carne se les llevaba caminando desde la hacienda El Galpón hoy Loreto Pedregal hasta la ciudad de Quito al camal, que se ubicaba en lo que hoy es el centro comercial Ipiales del sur o Chiriacu, el viaje de los montados arreando el ganado comenzaba a las cinco de la mañana, cruzando los sectores de guitig llegaban hasta Machachi continuaban luego por donde iba la antigua Panamericana, llegando al camal de Quito a esos de las cuatro de la tarde, luego de sortear varios inconvenientes, posteriormente los Chagras se tomaban un ligero descanso y se servían un pequeño refrigerio en una de las tres tiendas que existían en el sector para luego emprender el viaje de retorno a eso de las seis de tarde para llegar a sus casas aproximadamente a las cuatro de la madrugada.
Estas jornadas de viajes lo realizaron casi hasta mediados de la década de 1960, época que ya dio paso a viajar en camiones.  
Se puede decir que en la hacienda de El Galpón nació la cultura chagra, sus costumbres , tradiciones y fue la cuna misma donde nació el Chagra andino que luego fue regándose por toda la serranía para hoy convertir a nuestro Cantón Mejía en la ”CAPITAL DEL CHAGRA”.

Escrito por: Fabian Veloz
Publicado el 23 de Julio de 2011 en el Periódico Tierra Gande del Cantón Mejía.

LOS ANCESTROS DEL CHAGRA


PARTE I: EL PEDREGAL “CUNA DEL CHAGRA”




DEDICATORIA
Para los chagras auténticos y de corazón que conozcan el testimonio de una persona que vive y conoce la realidad de los trabajos, costumbres, tradiciones  en nuestros bellos y amplios campos y parajes de nuestro Catón.

INTRODUCCIÓN

Como un homenaje a todos los chagras de ancestro, contemporáneos y futuros que tienen un verdadero amor a su terruño  y sus costumbres que sigamos cultivando nuestras ricas tradiciones y aportando de esta manera al desarrollo cultural, social y económico de nuestro cantón y del país.
Aquel personaje cuya jornada diaria comienza en la madrugada con el canto de gallo empezando con el ordeño de sus vacas, luego las labores agrícolas y  que termina con el ocaso del sol cuando todos sus animales y sus sementeras hayan sido atendidos adecuadamente.
Aquel que con su propio esfuerzo hace producir  la  tierra y mantiene a su familia, porque nació para salir adelante demostrando capacidad en su diaria lucha que lo hace con orgullo de ser el escogido como el amo y señor de su amplio espacio natural que Dios nos dejo para  cuidar y  perfeccionar respetando y cuidando todos los recursos naturales existentes.

ANCESTROS  DEL CHAGRA




Entre montañas, llanuras, quebradas y pajonales  un paraíso está  guardado en el tiempo, un rincón extenso y virgen donde los venados, osos, pumas, cóndores, conejos y en definitiva toda la fauna nativa se confundía en la exuberante vegetación, que desde el rio san Pedro hacia el oriente se extendía atravesando por los cerros Pasochoa,  Rumiñahui, Sincholahua, Cotopaxi y Quilindaña hasta perderse en el horizonte de los espesos cimarrones del predicador  el Turbante y Conga extremos orientales donde los ríos se pierden en la inmensa selva.
Fue el lugar predilecto escogido por los primeros españoles para echar raíces de sus costumbres introducidas en América, en una extensión aproximada de unas 300 mil hectáreas en donde comenzó a poblarse con caballos ganado bravo y ovejas. Según testimonios y datos de personas que trabajaron desde muchas ascendencias atrás nos cuentan que: en una fértil llanura en lo que hoy conocemos con el nombre de Maucapedregal se construyeron casas, corrales y una Iglesia que era prácticamente el sitio donde vivía todo el personal que administraba la hacienda, los mismos que emprendieron con la explotación de estas tierras, para lo cual se unieron tanto personal que vino de otro lado y los propios del lugar que los integraron para que aprendan el manejo y control de estos animales, de esta manera la población pecuaria fue acrecentándose y expandiendo por toda la zona, bajo el dominio de de los españoles , y con ello también fue promovido el mestizaje de sus habitantes con nuevas costumbres. De los dos asentamientos existentes en la zona, los mismos que estaban ubicados  en lo que hoy conocemos como  barrios de Loreto y  Santa Ana del Pedregal.

En 1877 se produce la erupción del Cotopaxi  hecho que cambio todos los planes y proyectos que se estaban construyendo en esta zona ya que gran parte de la ganadería se perdió y sus campos quedaron cubiertos de ceniza porque según dicen: la obscuridad total tuvo una duración de 2 días, fue destruida la hacienda y la iglesia que estaba construida por donde pasó la erupción, hoy podemos encontrar pequeños restos de ladrillos y vestigios.

Este acontecimiento marco fuertemente la vida de todos, es así que viendo las necesidades por falta de alimentos, sus habitantes se vieron obligados a viajar a sitios vecinos especialmente al Valle de los Chillos donde la erupción no había hecho daño  a solicitar alimentos que consistían en maíz, morocho, cebada, trigo esencialmente, para mantener a sus familias.

 De esta circunstancia nace la tradición que duro por mucho tiempo, sus habitantes cada año salían a “buscar vida”, que consistía en un trueque, ellos llevaban carne y quesos para recibir granos. Estos viajes lo hacían por toda una semana especialmente a Lasso, Pastocalle, Miño, etc.

Luego que paso la erupción y su destrucción fue catastrófica el sacerdote que estaba a cargo de esta propiedad dejo pasar un corto periodo de tiempo hasta que se normalice parcialmente la situación, cuentan que la hacienda fue vendida a un extranjero posiblemente un europeo, su valor fue pagado con un caja equivalente a un baúl pequeño lleno de monedas de plata, este personaje tubo pocos años la propiedad en su poder y falleció. 

Escrito por: Fabián Veloz.
Publicado el 23 de Julio de 2011 en el Periódico Tierra Grande